En primer lugar, incluya carnes magras (pollo, pavo), pescado magro y mariscos en su dieta. Estos productos son fácilmente digeribles y una excelente fuente de proteínas.
Introduzca gradualmente productos lácteos: quesos bajos en grasa, kéfir, yogur, requesón. Añádalos gradualmente para que el sistema digestivo se acostumbre a la nueva carga.
Evite los alimentos grasos. Procure no comer carnes grasas, quesos ni fritos inmediatamente después del ayuno: esta es una comida particularmente pesada después de las restricciones.
Modere el consumo de bebidas alcohólicas. Beber alcohol inmediatamente después del ayuno puede ser estresante para el hígado y el tracto gastrointestinal. Un vaso de Cahors es suficiente para unas vacaciones.
Consuma suficiente cantidad de verduras y frutas frescas. Son ricas en vitaminas, minerales y fibra, lo que favorecerá el sistema digestivo y ayudará a incorporar gradualmente otros alimentos a la dieta.
Comer alimentos en pequeñas porciones para no sobrecargar el estómago y los intestinos.